¡Cuánto daño han hecho los cuentos de hadas!

 Y los cuentos de hadas... ¡Cuánto daño han hecho los cuentos de hadas! Aunque han hecho daño tanto a hombres como a mujeres, creo que en el caso de las mujeres este punto es especialmente delicado.

 

Veamos: en nuestra mente el concepto de lo que significa para nosotros tener pareja la creamos a partir de muchos factores, desde el cine, los cuentos, las canciones o las parejas que nos han rodeado durante nuestra vida como nuestros padres, abuelos, vecinos o amigos. Y los cuentos...

 

Empecemos por Blancanieves. La madrastra de Blancanieves, que quiere ser la más bella, ordena a un cazador real que la lleve al bosque y la mate, aunque ella consigue escapar. Se cobija en una casa con siete enanos que llegan todas las noches sudorosos y hambrientos, y para los que ella cocina y limpia. La madrastra la encuentra, se enfada, y decide encargarse ella misma del asunto, porque está claro que el cazador se la jugó. Se disfraza y le lleva una manzana envenenada que la inocente Blancanieves muerde, y cae desmayada en el bosque. Aparece el principe, la besa la salva y fin de la historia. No se sabe muy bien, pero todo parece indicar que se la va a llevar a un sitio en el que hay muchas perdices, no hay madrastras, ni tendrá que limpiarle la casa a los 7 enanos.

 

Cenicienta se queda huérfana de madre, su padre se vuelve a casar con una señora malísima con dos hijas repelentes, y también se queda huérfana de padre. Luego, su madrastra la obliga a limpiar la chimenea todos los días (caray con las madrastras), hasta que aparece su príncipe y la salva. Fueron felices y comieron perdices.

 

Estos dos cuentos muestran cómo desaparecen los padres biológicos siendo sustituidos por madrastras malas malísimas que representan la sociedad, y que las princesas solo pueden ser salvadas por un hombre. Es decir, ni te atrevas a andar sola por el mundo, a no ser que sea de la mano de un príncipe. Además, fijaros cómo las dos protagonistas hasta ahora se pasaban todo el día limpiando, hasta que las salvó el príncipe. Estupenda moraleja, si estás todo el día limpiando no hagas nada, no estudies, no busques nuevas oportunidades, ya vendrá un príncipe a salvarte. 

 

La vida de todas las princesas era una pesadilla hasta que aparecía el bendito príncipe. ¿Alguien sabe qué pasa después, cuando aparecía el príncipe y la salvaba? ¿Se llevaban bien? ¿Dos años después? ¿Cómo era su día a día? 

 

Lo que  nos han grabado a fuego en la cabeza es: la vida es una mierda hasta que aparece el príncipe; que junto a él seréis felices y comeréis perdices; que las mujeres guapas y desvalidas son las que se lo llevan, y que la sociedad es, en general, es "mala", y necesitamos de un príncipe que nos proteja de ella. Que si quieres un novio te tienes que hacer "la pobrecita", ponerte monísima, sentarte a esperar, y que el resto saldrá solo.

 

Y es que ese agujero negro que nace de la necesidad de buscar un príncipe es el peor de los hechizos que podemos sufrir las mujeres. 

 

Porque para superar ese hechizo, lo siento, princesa, no te queda otra que aprender a salvarte sola, ser fuerte, viajar, sino lejos, viajar dentro de ti, y aprender a conocerte, a saber quién eres, qué quieres. Aprender a disfrutar de tu maravillosa y apasionante soledad, a saber qué es lo que quieres hacer con esa tristeza que sentimos todas a veces en nuestros corazones. 

 

 

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